sábado, 29 de septiembre de 2012

Capítulo 01: No fear, I'm here.

20 de Noviembre
18:00


El agua comenzó a salir hirviendo del grifo. Lana se estremeció y puso un dedo bajo el agua, quemaba muchísimo. Apartó el dedo y se metió en la bañera lentamente, primero metió el dedo pulgar del pie y después la pierna entera, hasta estar sentada en el suelo de la bañera. Su cuerpo enrojeció al instante, el agua la abrasaba , tendría quemaduras al día siguiente, pero curiosamente, no le importaba. La radio que se encontraba a apenas un metro de distancia , encima del baúl de la ropa sucia ,comenzó a sonar, pero ella no había presionado el botón. Su corazón se encogió, en un rápido movimiento salió de la bañera y se colocó el albornoz. Con cuidado desenchufó el cable de la radio y salió disparada del baño, bajó la escaleras hasta el salón , en busca de su abuela pero estaba sola en casa, su cuerpo rojizo, quemado, sus pulmones hiper ventilando, su corazón latiendo a mil por hora. Se podían apreciar tímidas lágrimas a punto de caer de sus enormes ojos color avellana. Su pelo negro larguísimo, precioso, despeinado, mojado. Estaba asustada, era raro, porque lo que pasó aquella tarde ya había pasado antes. Alguien trataba de atormentarla. Quizás fuese su madre, porque estaba loca, loca de remate, y acabó muerta.El pomo de la puerta de entrada comenzó a girar lentamente, el corazón de la chica se encogió de nuevo. Su abuela. Lisa apareció por la puerta con algunas bolsas colgando de sus brazos, enseguida se percató de que su nieta estaba mojada, tiritando en el sofá, tan asustada como algunas veces se la había encontrado en medio de la noche, llorando, las pesadillas juegan malas pasadas, pero peores aún las juegan los recuerdos.

-¡Lana! - Gritó la mujer, tiró las bolsas al suelo y corrió hacia su nieta.- Tranquila , estoy aquí, no temas.

Lana rompió a llorar, como si un abrazo de su abuela fuese lo único que necesitase en ese momento, cariño, amor, algo que nunca había conseguido de nadie.

-Abuela...

Lisa tapó la boca de su nieta con su mano arrugada y la abrazó fuerte,Lana sollozaba, suspiraba, Lisa la meció como a un bebé, y se durmió profundamente.

Lisa sabía que Lana era una chica especial, no tenía muchos amigos, no era muy sociable, ni siquiera le gustaba salir de casa a veces, pero la quería, la quería y siempre la ayudaría con todos sus problemas,fuesen cuales fueses, tuviesen o no una solución fácil o difícil, siempre estaría allí para ella.

05:00

Lana despertó en la oscuridad de la noche, estaba tumbada en su cama, su abuela la habría llevado hasta allí y le había puesto mantas para que no sintiese frío, ya que seguía con el albornoz puesto. Se levantó de la cama y caminó con sus pies descalzos por el frío mármol, hasta llegar a la cómoda. Sacó un pantalón de pijama y una camiseta y se los puso,a  continuación volvió a la cama. Se sentó el filo, con la mirada fija en un punto exacto del suelo. Suspiró. Se estaba volviendo una maniática. (¿Qué haces Lana? Tu antes eras distinta, antes de todo lo de mamá)Pensaba y pensaba, hasta llorar, así cada noche, siempre se recordaba a sí misma donde estaba y por qué.

07:00

Sonó el despertador. Hora de levantarse e ir a clase. La abuela Lisa ya estaba preparando el desayuno, esos huevos fritos olían por toda la casa. Lana se recogió el pelo con una coleta, se puso una sudadera y unos pantalones negros. Siempre vestía de oscuro y la llamaban 'gótica' por alguna razón, pero ella no se consideraba así, ella no se consideraba de ninguna forma, solo era una persona.

-¡Lana llegarás tarde!- Grito Lisa desde la cocina.

Lana bajó a toda prisa y engullió el desayuno, acto seguido cogió su scooter y se dirigió al instituto. Las calles de Londres estaban húmedas, vacías, llenas de hojas en el suelo e incluso copos de nieve, había niños que se dirigían a la escuela, había chicos de su edad con Scooter, había empresarios que se dirigían al trabajo, el cielo estaba encapotado, gris oscuro, a los ojos de Lana, todos los días eran gris oscuro en Londres.
Tímida llegó al aparcamiento, había un sitio libre entre el majestuoso Mercedez Benz de la profesora de Literatura y una bicicleta del tres al cuarto, con cuidado encajó la moto entre los dos vehículos y se bajó de ella. Casi iba a empezar a llover, el cielo parecía enfadado, un trueno retumbó por toda Londres. Lana se estremeció y entró dentro del edificio. Primera clase: matemáticas.
Lana entró en clase, todos estaban sentados ya en sus pupitres, todas las miradas se dirigieron hacia ella, desde el excéntrico profesor de matemáticas, hasta su mejor amigo Dan o incluso las chicas más populares.
Se excusó con un ''perdón'' por el retraso y se sentó al final de la clase.

-Está bien, después de esta interrupción, ¿podemos seguir con la clase? - El profesor escribió y escribió miles de fórmulas en la pizarra, Lana no entendía nada en absoluto, se dedicó a juguetear con el bolígrafo, hasta que la pillaron. -Señorita Morrison, ¿quiere usted salir aquí a resolver esta ecuación?

Las mejillas de Lana se tornaron rojas, su corazón aceleró. Se levantó de su silla, haciendo más ruido del que le gustaría, y temblorosa se dirigió a la pizarra, tomó la tiza entre sus dedos e intentó hacerlo lo mejor posible.

-Error.- Dijo el profesor con cierta expresión burlesca en la cara.- Vuelva a su sitio señorita Morrison.

Lana corrió hacia su asiento y hundió su cabeza entre sus brazos, era demasiado tímida, insegura, le temía a la sociedad, y era lo suficientemente inteligente para saber lo que le estaba pasando.
El timbre resonó por todo el instituto, había terminado por fin la primera hora.
Lana recogió sus libros de la mesa y se dirigió hasta el gimnasio, ya que tocaba Educación Física, con Susan, una profesora amargada, sin vida, solo sabía amargar a sus alumnos para hacerles comprender lo desdichada que era su pobre vida.
De camino al gimnasio se chocó de frente con Savannah, la profesora de Literatura, era un encanto de chica, nada que ver con Susan, tendría treinta y pocos, el pelo corto negro y los ojos enormes color agua. Tenía una sonrisa bonita, era un poco más alta que Lana, tenía un cuerpo perfecto, con las curvas necesarias, un bonito talle al fin y al cabo. Era dulce y cariñosa como una madre, pero estricta como una profesora, lo que era su obligación.
Los libros que Lana llevaba en las manos cayeron al suelo, la chica enrojeció y se agachó, acto seguido, Savannah también se agachó y se disculpó.

-Ha sido mi culpa, Lana, deja que los recoja yo.- Dijo la profesora.

-No, yo iba despistada no se preocupe.

Con una cordial sonrisa se despidieron, y Lana se sumergió otra vez en su mundo, hasta chocarse de frente con su mejor amigo Dan. Dan era un chico raro, altísimo, fuerte, de ojos grises y pelo rubio largo, se dejaba barba de tres días, era su estilo, apenas acababa de cumplir diecisiete pero ya había estado metido en muchos líos. Tenía el cuerpo lleno de tatuajes y piercings, además de cicatrices por caídas de su moto, ya que competía en carreras.

-Eh Lana.- Dijo Dan sonriente.- Has llegado tarde a matemáticas tía, te estás volviendo rebelde.

-Cállate idiota, ¿sabes dónde he aparcado? Justo al lado de tu profesora favorita.

-¿Savannah? Jó tía, hoy me voy contigo en la Scooter, ¿te hace?

Dan río a carcajadas, dejando ver sus dientes empastados.

-Eh, hablando de otros temas, el viernes hay una fiesta en el bosque, van a ir mogollón de personas, me gustaría que estuvieses ya sabes, es una macro-fiesta.- Dijo Dan mirándola a los ojos.

-Ya... pues no lo sé, me lo pensaré, ¿vale?

Entraron a clase. Abdominales, pesas, y demás tonterías que no les servirían de nada en la vida real, absolutamente de nada. Pero era una agsinatura obligatoria y tenían que asistir si querían graduarse y dejar atrás esa vida conflictiva que tenían la mayoría de los adolescentes londinenses.
Por fin la hora de la salida, como dijo anteriormente, Dan se prestó para acompañar a Lana en Scooter y así echarle un vistazo al cochazo de Savannah.

-Vaya coche, joder.- Dijo Dan impresionado, mirando por dentro de los cristales, tintados, anotando mentalmente la matrícula.- Pero vaya la tía que lo conduce.

-Estás loco, tío, es una profesora..

Dan rió a carcajadas de nuevo. El cielo estaba igual de encapotado que por la mañana, la pequeña moto se tambaleaba por la calzada, por dos motivos, el peso de dos personas y sobre todo lo resbaladizo que estaba el suelo después de la lluvia caída durante toda la semana. Dan se bajó de la moto, entre carcajadas como siempre y siguió su camino a pie, con miedo de tumbar la moto de su amiga o algo así. Lana continuó su trayecto hasta Candem Town, la calle estaba un poco más animada que por la mañana, pero seguía teniendo ese sentimiento triste londinense, por no poder ver el sol apenas unos días al año. Lana tomó la curva y se topó con la pequeña casita de su abuela, Lisa como cada día, la esperaba en la puerta con una sonrisa. Lana bajó de la moto y abrazó a su abuela.

-¿Cómo ha ido el día, Lana?

-Bien, llegué un poco tarde, pero ya está, oye abuela , ¿puedo ir con Dan a una fiesta el Viernes?

-Ya veremos, Lana, ya veremos.

18:00

Lana se sentó en la silla de su escritorio y sacó un pequeño librito de su cajón, su diario. El bolígrafo se deslizaba por el papel con facilidad, escribiendo todo lo que sentía, sus sentimientos más profundos estaban en aquel librito,curiosamente, desde hacía unos días se notaba extraña, extraña con respecto a una persona, Savannah, esa chica le llamaba la atención fuertemente, la atraía magnécticamente, pero ella no sabía porque, era algo parecido con lo que le había pasado con su padrastro años anteriores, también la atraía, pero ella no podía entenderlo todavía. O sí.
Lana dejó el bolígrafo y el diario sobre el escritorio y se tumbó en su cama, estaba diluviando fuera, se preguntaba que estaría haciendo ahora Dan, probablemente fumar como siempre, o quedar con alguna chica para ir al cine, o quizás estaba tumbado en su cama pensando en Lana, ¿quién sabe? Dan era un misterio sin resolver, un chico raro, de esos que es difícil entender, con pocos amigos, igual que ella, Dan era su mitad, eran iguales, raros, especiales, tímidos, arriesgados, locos, como se llamase, eran mejores amigos sin duda alguna. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, extraño, pensar en Dan la había entristecido, o ¿había sido otra cosa? Fuera lo que fuese ahora iba a tener que secar unas lágrimas sin sentido y preguntarse el por qué de ese llanto, cuando se suponía que la tormenta ya había pasado, y su vida ahora era estable y supuestamente ''feliz''.

6 comentarios:

  1. "Sigue escribiendo, lo haces bien :)" ¿En serio? ¿Bien? LO HACES GENIAL! Dios mío, quien quisiera escribir como tú, por favor, por lo que más quieras, SÍGUELA. Te doy mi enhorabunena, si fuera Savannah, tendrías matrícula de honor.

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  2. Tiene buena pinta, te sigo para ir leyendolo poco a poco =)
    si quieres pasarte por el mio, aquí te lo dejo... http://entraenmirealidad.blogspot.com.es/
    bss =)

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  3. Muchas Gracias a todos, de momento tengo planes de seguir adelante :)

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  4. Muchas Gracias a todos, de momento tengo planes de seguir adelante :)

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